La salida de la Universidad al empleo

La disfunción y la falta de encaje y de entendimiento entre la Universidad y el mercado laboral es uno de los principales problemas que padecen los jóvenes profesionales del periodismo en el Estado español. Al salir de las facultades de Comunicación, los licenciados y graduados en Periodismo se encuentran con que las oportunidades son inexistentes, con que las ofertas son mínimas y con que la demanda de profesionales es mucha. Existe un atasco y un embotellamiento de profesionales de este sector que va engordándose año tras año, generación tras generación, aunque algunos acaben. Las universidades, curso tras curso, siguen sin poner restricciones al número de matriculados en sus clases; al final del embudo hay una avalancha de periodistas cada vez mayor.

clasesMientras, el mercado de trabajo continúa siendo una selva en la que los trabajadores formados en la capacidad de informar lo tienen muy difícil. Los jóvenes sólo encuentran opciones de familiarizarse con su profesión a través del sistema de becas, único atisbo de coerción entre la Universidad y el mercado.

Pero ejercer como becario en una empresa periodística es una tarea que tiene algunas luces y muchas sombras. Sin duda, es la mejor manera de aprender, estando al pie del cañón, dando cobertura a ruedas de prensa y a eventos, escribiendo mucho y equivocándose para seguir aprendiendo, preguntando, entrevistando… Pero este afán de aprendizaje del joven recién graduado o licenciado suele ser aprovechado por las empresas de manera poco ética, pues convierten al becario en un trabajador más de la plantilla uno más como si entrara a trabajar en cerrajeros urgentes Alicante. El becario tiene las mismas exigencias que el resto y llega a echar en su trabajo las mismas horas que el resto, cuando en su contrario de formación o prácticas lo estipulado suelen ser cinco horas; eso sí, la remuneración económica suele ser, en el más idílico de los casos, inferior a los 400 euros, ya que lo que es cada vez más habitual es trabajar gratis, sin recibir siquiera una mera remuneración simbólica.

Medios de comunicación responsables

Los medios de comunicación son responsables de construir la realidad de multitud de personas, que van tejiendo sus pensamientos, sus creencias y sus gustos en función de las informaciones que reciben. Por ello, el poder del periodismo es ilimitado a la hora de orientar y conducir a la opinión público, lo que aumenta la responsabilidad que cada empresa de comunicación debe tener a la hora de emitir su mensaje.

periodicosPor ejemplo, la imagen que se proyecta desde hace unas dos décadas en los medios de la comunidad gitana sería un interesante objeto de estudio. Grupos mediáticos como Mediaset, a través de su canal Cuatro, se empeñan en proyectar una sensación arcaica, estereotipada y anticuada de los ciudadanos de etnia gitana, a los que se suele mostrar como analfabetos, peligrosos, vengativos, antisociales y estrambóticos.

Programas como ‘Gipsy Kings’ o ‘Callejeros’ han incidido en estos años en enseñar el lado más oscuro de las personas de etnia gitana, sometiéndolas a las carcajadas del resto de la audiencia. Por supuesto, en estos espacios se obvia la integración lograda por los gitanos en los últimos lustros y cómo, por ejemplo, cada año más mujeres de esta etnia van superando todas las barreras y matriculándose en las universidades españolas. Pero también podemos ver en estos programas a distintos personajes que te muestran la disparidad de los elementos que exigen nuestra vida diaria como por ejemplo en estos programas puedes ver mientras realizan sus labores de apertura de puertas, pero no solo en Barcelona se centran estos programas si no que puedes observar también hacer de su trabajo

La cultura audiovisual española, pese a un laxo discurso oficial de simpatía por la paridad y la igualdad entre géneros, se empeña en ofrecer también una imagen de la mujer que no va más allá de convertirla en un mero objeto estético. Las azafatas de programas de grupos como Atresmedia o Mediaset siempre son delgadas, guapas y no tienen oportunidad de desarrollar su propio pensamiento. Igual ocurre con las retransmisiones de eventos sobre baloncesto o motociclismo, en los que la mujer se limita a bailar con medio cuerpo desnudo o a sujetar la sombrilla a los varones que compiten. Espacios como ‘Hable con ellas’, ‘Amigas y conocidas’ u ‘Hombres, mujeres y viceversa’ se encargan de proyectar una instantánea que degrada la capacidad intelectual de las mujeres.