Un 50% de los jóvenes de entre 25 y 26 años aún son dependientes de sus padres

Cada día se hace más difícil para los jóvenes despegarse del seno de la familia, ya que las redes sociales y todos los avances tecnológicos que hoy en día forman parte de nuestra cotidianidad han hecho que la juventud del nuevo milenio sea una raza muy domesticada de personas que prefieren el confort que su hogar familiar le brinda a la aventura que suponen conseguir empleo y mantenerse económicamente a sí mismos. No es de extrañar la cifra mostrada en el encabezado de este artículo, pues, cabe acotar que en la actualidad son muchos los países que han pasado de la bonanza económica a las crisis de manera súbita y dejando a muchos jóvenes con pocas oportunidades de progreso.

Aunque no es excusa, la crisis económica que atraviesan varios países del mundo ha provocado el atrofio del futuro de muchos jóvenes. No obstante, cabe resaltar que empresas como Desatascos ofrecen jugosas oportunidades de empleo para jóvenes en función a que construyan su futuro a partir del trabajo honroso y puedan liberarse de cualquier tipo de crisis económicas. Aun así, existe mucha población juvenil que simplemente no quiere progresar y optan por acomodarse para siempre en el cálido seno familiar. Las causas de esto son variadas y todas pueden ser bien explicadas teniendo como raíz del problema el miedo que los jóvenes sienten por lo desconocido y su sentimiento de susceptibilidad hacía el mundo de los adultos.

En España, el Instituto Nacional de Estadística estimó que aproximadamente el 52,7% de los jóvenes de entre 25 y 29 años y el 24,1% de los jóvenes de entre 30 y 34 años persisten con la dependencia económica que tienen con sus padres desde niños y aún residen en la casa de estos. La falta de independización de un poco más de la mitad de los jóvenes españoles es realmente preocupante para el futuro del país, pues en una nación cuyos habitantes se niegan al progreso es una sociedad irremediablemente destinada al fracaso. Es muy improbable que la tradición trabajadora de los habitantes de España se acabe por la generación millenial, pero si es un tema de preocupar y de tratar por los entes gubernamentales correspondientes.

Las universidades, sobre todo, son los recintos que acogen a la mayoría de estos jóvenes, por lo que esperemos que la dependencia finalice luego de que culminen sus deseos académicos. Sin embargo, exhortamos a todas las universidades del mundo a realizar conversatorios acerca de la importancia que reviste la independización para la progresión de los humanos.

En Granada aún se trabaja acerca de este tema tan preocupante, mientras que el gabinete gubernamental labora arduamente para mejorar esos datos estadísticos del 2017 para finales de 2018. Hasta los momentos, la falta de emancipación de los jóvenes aún es inocua, pero si no se toman acciones al respecto, pronto padeceremos las consecuencias de tener a una población juvenil inoperante e improductiva para la sociedad.

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